Recuerdo que en mi adolescencia estar enamorado de mi tierra. Leía, escribía y le dedicaba canciones a Puerto Rico. Soñaba con el ideal de lo que podía ser Puerto Rico. En mis días de Bachillerato, seguía soñando con la belleza de mi isla. Le dedicaba poesías, canciones y luchas de una juventud idealista. Dedicaba un gran esfuerzo imaginando la grandeza de una isla tan hermosa y tan llena de potencial.
Con el tiempo, comencé a ver cosas que no me gustaban. Entraban en mi corazón espinas que provocaban inmenso dolor. Las canciones no las estaban escuchando. Las luchas terminaban destruidas. El problema era la gente. Nuestro amor por nuestra isla era refutado por la ignorancia de otros. Aquellos por quienes luchábamos, resistían los esfuerzos con ciego masoquismo. Los sueños desaparecían ante la niebla de conformismo, miedo y egoísmo.
Escrito por Che 