En un país capitalista, en el que la oferta y demanda se ve en cada una de nuestras interacciones económicas, sociales y profesionales, he descubierto uno de los elementos más determinantes para nuestro estilo de vida y nuestra tranquilidad general. Pagamos seguros para todo lo que puedes imaginar.
Así que tengo mis pertenencias aseguradas, mi carro, mi equipo, mi vida, mis cuentas bancarias y hasta mis gomas del carro. Pago seguros para todo. Si, para TODO. Me puedo sentir tranquilo de que todo va estar bien en caso de emergencia. La realidad es que gastamos increíbles cantidades de dinero en seguros. Acabo de darme cuenta de la cantidad de dinero mensual que gasto en seguros y aunque algunos de ellos son muy valiosos, otros son completamente inútiles.
Estas son las cosas que borran la línea entre lo racional y lo irracional. Por un lado, queremos la tranquilidad de que podremos recuperar económicamente de un accidente o robo. Por otro lado, gastamos una cantidad exagerada de nuestros ingresos pagando estos seguros. En ocasiones no llegamos a utilizar los seguros. Y en otras, cuando utilizamos el seguro, la compañía es tan generosa como para aumentarnos los pagos. Ellos solo te aseguran si ganan dinero contigo.
Siento que estoy actuando de manera irracional para sentirme un ser racional. La ironía de nuestras acciones se no es tan aparente en el momento que tomamos decisiones. Mas adelante, nos encontramos racionalizando nuestras decisiones irracionales para sentirnos mejor por ser tan inteligente.
